La práctica tradicional del oficio de la extracción de sal en la costa sur de la Región de O’Higgins y norte de la Región del Maule se desarrolla desde el periodo prehispánico y posteriormente por los peninsulares a partir del siglo XVI hasta el presente, por tratarse de un bien esencial de consumo, principalmente para la conservación de los alimentos. Desarrollada principalmente por familias de la zona, la cual se ha transmitido por generaciones, es un oficio de temporada que se concentra entre los meses de septiembre y abril, periodo en el que se produce sal de mar artesanal a partir de un proceso que termina en la cosecha o recolección. Tiene un fuerte arraigo identitario local, donde el agua de mar, sol y el viento se convierten en materias primas necesarias para una exitosa producción, en sintonía con el clima y los ciclos de la luna, sumados al emplazamiento territorial propio del paisaje cultural que han formado y los acoge.